Entradas

Mostrando entradas de julio, 2020

MADRE NO HAY MAS QUE UNA. El desenlace

A las siete de la mañana, sonó el teléfono en el cuarto de estar. A Velkan le pareció oírlo a kilómetros de distancia. Se había tirado media noche despierto esperando que su madre volviese, y no lo había hecho. Cuando se dirigió a cogerlo, sabía que sólo podían ser Yuri o su madre, y mejor que no fuera el primero. -¿Si? -¿Velkan Popescu? -Sí, soy yo. ¿Quién es? -Soy Celestino Romerín. Llamo del Hospital Rafael Alcázar. Su madre, nos ha facilitado este número. Anoche tuvo un accidente. -¿Qué ha pasado? -Lamento no poder darle esos datos, soy sólo un celador. Ella quería que supieses que está aquí ingresada… -Pero ¿está bien? -Está en la UCI. -…en la UCI… ¿puedo verla? -No se permiten visitas antes de las doce, sólo una persona y con permiso del médico, que tendría que autorizarla. -¿Pero puedo ir y hablar con él? -Venga a Urgencias y pregunte por mí, Celestino Romerín. -De acuerdo, salgo ahora mismo. Se vistió deprisa y corriendo,...

MADRE NO HAY MAS QUE UNA - El Plan

Sonó el tintineo de la campana que anuncia el paso del tranvía y le dio justo el tiempo para sujetarla del brazo y darle un tirón – ¡ Mamá ! – chilló viendo lo cerca que había estado de quedarse huérfano. A Marta le pasó la cabecera del tren a medio metro a malas penas, hasta vio con nitidez la cara de pavisoso del conductor, que acojonado no tuvo tiempo ni de tocar el freno. Vamos, que llegamos tarde – le espetó a su hijo mientras que lo miraba fijamente. Daba la sensación de que estaba hecha de Kriptonita y habría podido frenar el convoy con una sola mano. Tocaron el telefonillo y contestó una mujer. Joven y extranjera por la voz. -¿Sí? -Abra. -¿Quién es? -Soy Marta, la madre del dueño de la casa. -Bajo, espere un momento. -De eso nada, quiero ver la casa por dentro. -No señora, eso no va a poder ser. Bajo yo. En esta casa no entra nadie hasta que no arreglemos el asunto. -Date prisa. Menuda hija de puta - susurró entre dientes - anda que no se tienen el p...

MADRE NO HAY MAS QUE UNA - Alina

El pueblo era mínimo y desde niña, siempre supo que tenía que salir de allí como fuera. Ponía la televisión y a través de la pantalla descubría un mundo que no existía a su alrededor. Rodeada de prados y vacas, su futuro pasaba por dedicarse al campo, los animales y a los hijos, como hacía su madre y antes su abuela y su bisabuela y su tatarabuela…generaciones y generaciones de Popescu estaban atadas a ese ciclo, como los bueyes a la yunta. Ella no quería esa vida, cuando veía que existía otra menos dura y más cómoda. A medida que fue creciendo constató que podía romper corazones al ritmo de sus caderas. Con apenas trece años, era una mujer por donde la miraras y pronto desfilaban por su casa, pretendientes de todas las edades. Pero hasta que conoció a Gica, mantuvo las piernas cerradas y los ojos bien abiertos. Era el único en el pueblo que compartía su deseo de dejarlo atrás y cuando no tienes dinero, el billete a la libertad te lo tiene que dar un sueño. Por un sueño la gente de...

MADRE NO HAY MAS QUE UNA - Los ocupas

Sentado en aquel salón, se miraba las manos sin comprender todavía muy bien lo que había pasado. Desde que llegó a España con sus padres, en un viaje interminables desde Bucarest en autobús, su vida había dejado de ser la de un niño para convertirse en la de un hombre, pero sólo tenía doce años. Después de que se muriera su abuela materna, sus tíos decidieron vender la casa y ellos, que vivían allí, tuvieron que abandonarla. Con el dinero que recibió su madre, decidieron dejar de pasar miserias buscando en España la tierra prometida. Del pueblo, muchas mujeres se habían marchado y contaban maravillas, todas con buenos empleos, mandando dinero para que mantuvieran a sus hijos con las comodidades que no podían tener con los salarios rumanos. Al llegar a la estación de autobuses, ya notaron un cambio. Era moderna, toda de acero y cristal. No aquella parada cutre a pie de carretera en la que embarcaron. Había un ir y venir constante de personas y los tres se sintieron perdidos en m...

MADRE NO HAY MAS QUE UNA - Marta

Media vida como maestra de escuela, enseñando a una generación tras otra a enamorarse de los libros, de sus protagonistas, de los paisajes, de lo que cuentan y de lo que no cuentan. Siempre animando a esos críos a conocer mundo para que comprendan que la vida no cabe en su casa, ni en su barrio, ni siquiera en su ciudad. Que tienen que atreverse a desafiar el Sino, a no plegarse a lo que otros quieren para ellos, a ser libres, a pensar por sí mismos, a ansiar aquello que está por llegar. Años de trabajar las ilusiones de los pequeños, de sembrar en ellos la simiente de la duda, de animarlos a ser rebeldes…y de repente aquel diagnóstico que la cogió desprevenida y sola, la sumió en el pozo de la incertidumbre. Un agujero tan negro y vacío, que era una caída sin fin. ¿Cómo encajas que con apenas cincuenta años, te han detectado un tumor del tamaño de una mandarina en el pecho? ¿Cómo lo haces, cuando desde que murió tu marido, ya nada ha vuelto a ser igual? Su hijo era prácticamente un...