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Mostrando entradas de marzo, 2020

ESTADO DE ALARMA.Quince días prorrogables

Todo iba ralentizándose, cada vez a cámara más lenta. Después de quince días encerrados, lo único que iba rápido era el tamaño de su barriga. Le gustaba hacerse la prueba del pliegue cada vez que se sentaba en el WC, que era a menudo porque hacía años que su mujer lo había convencido de que era más limpio mear sentado. De todas las locuras que le había sugerido, esa y pasar religiosamente por el bidet cada vez que, hacia aguas mayores, eran parte de su credo. Así pues, varias veces al día, se sujetaba el estómago con una mano. Como en el dicho “todo lo que la mano no cubre, no es teta sino ubre” , el sabía que si su zarpa tenía dificultades para abarcar toda la extensión de su panza, la cosa se iba de las manos, nunca mejor dicho. Al verificar que aún podía recoger la adiposidad en su totalidad, procedía a coger las lorzas individualmente, entre el índice y el pulgar. Así medía el grosor exacto. Una vez efectuadas estas verificaciones, se decía así mismo: “aún no está la cosa perdid...

ESTADO DE ALARMA. La primera semana

No podía dejar de dar vueltas en la cama. No se tenía que haber acostado, se repetía una y otra vez. Se levantaría, pero era ir de nuevo al sofá y llevaba sentado toda una vida. Al principio nadie pensaba que la cosa fuera tan dura, una cuarentena en casa eran casi unas vacaciones pagadas. El primer día te asomabas por la ventana y veías gente de aquí para allá, la mayoría portando bolsas de la compra. Sin embargo, aquella pandemia avanzaba en progresión geométrica, lo que al principio eran cifras casi simbólicas de infectados y muertos, empezó a convertirse en una cantidad notable a los dos o tres días y en un verdadero terror la primera semana. En televisión, daban información en un supuesto tiempo real y era para echarse a temblar. Llegó un momento donde las dos magnitudes se doblaban cada día y las predicciones no eran mucho más halagüeñas. Basado en no sé qué estudio, aplicaban la Ley de Pareto a los patrones de infestación, el 80% de la población del país quedaría contaminada...

ESTADO DE ALARMA. Zombies

Despertó en la cama de un hospital solo. Estaba desubicado y no era capaz de recordar que hacía allí. Debía de llevar bastante tiempo, porque lucia una barba cerrada y le costaba moverse, completamente entumecido. No se oía ningún sonido, el silencio era absoluto. Intentó pulsar el botón de alerta a enfermería, pero no parecía haber luz, porque aquello no emitía sonido alguno. Pasó un rato esperando a que alguien entrara y cuando se aburrió de llamar a voces, decidió incorporarse por sus propios medios e intentar bajar de la cama. Le dolía el brazo horrores. Llevaba puesto un gotero, vacío desde Dios sabe cuánto hacía, y tenía amoratada la extremidad entera. Al sentarse al borde de la cama se mareó y al poner un pie en tierra, trastabilló y cayó. No podía incorporarse y por un momento se planteó si no habría tenido un accidente y estaría paralítico de cintura para abajo. Se arrastró en dirección a la puerta, afortunadamente abierta, porque no tenía muy claro cómo llegar a la al...